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Pastilla roja, pastilla azul
Martes 6 de Octubre del 2010
Publicado por: Samuel Lopez

Como ocurre con casi todo a lo que las masas prestan atención, tuvo que ser el empujón del equipo Reynolds a finales de las década de los ochenta con Pedro Delgado y el posterior Banesto y ONCE en los noventa con Miguel Indurain y demás estrellas lo que llenó a numerosas generaciones de amor y pasión por el ciclismo a través del Tour de Francia. Y es que, como todo, que un espaõol se suba a lo más alto de cualquier podio llama la atención, y si es en un deporte en el que hacen 3500kms en 21 días pasando lluvia, calor, frío, caídas, desmayos, ataques, subidas, bajadas, enfrentamientos y las famosas pájaras…, la pregunta es, ¿alguien da más? Buena era la repercusión de este fenómeno que llevaba a inscribir en la carreras hasta 200 participantes entre los 14 y 18 años o un calendario digno de ver en la etapa Amateur, previa al profesionalismo.

Sin embargo, todo este boom entre las poblaciones es sabido que, salvo excepciones, tiende a llegar a su fin, y ese fin se unió con la desaparición de nuestro ganador Miguel Indurain. A partir de esa fecha, y con el relevo de la estrella americana del ciclismo, Lance Armstrong, la afición española se preocupó de buscar un descendiente del navarro que nunca llegó, y eso llevó a la desilusión y desentendimiento con todo este mundillo. A pesar de todo, se creó una base entre padres, directores, jóvenes corredores, patrocinadores, organizadores, etc, que no cesaban en insistir y apostar por un deporte que, aunque duro como pocos, tenía algo que te enganchaba. Era esa creencia la que a pesar de todos los males que traía consigo subirse a las dos ruedas, uno se levantaba cada día para entrenar con la mayor ilusión y convicción de lo que hacía. Y es que después de caídas, atropellos, viajes… y un enorme número de problemas, ese "algo" te llamaba cada día para entrenar.

Pero claro, entre todos los males lógicos que uno tenía que afrontar, había uno de tal volumen que sólo con susurrarlo se esfumaba. Una nube tan negra y grande, que como te cogiera, no había forma de salir del chaparrón. Un tema tabú que se sabía de su existencia pero nadie lo destapaba. ¿Hablamos de Doping? Ya desde el principio hay pruebas de alteraciones en deportistas, entendiendo por deportista a aquella persona que se entrena cada día, se cuida la alimentación, viaja para competir, etc. Si consideramos deportista, no al aficionado, sino aquel que si no vive de ello, aspira a hacerlo. Y entendiendo por deportista, a aquella persona que afronta la vida desde otra perspectiva muy distinta al ciudadano de a pie. Sin embargo, la sombra del Doping ha salpicado desde hace ya años al deporte en general, y, porqué no decirlo, a la sociedad en general. Pero, ¿a que nos queremos referir con la palabra Doping? A mi humilde entendimiento, el ser humano tiene unos límites genéticos de los que no se puede pasar. Límites alcanzados a base de entrenamiento, sacrificio, tiempo, dinero, experiencia y multitud de variables que pueden formarte para que rindas lo que jamás hubieras imaginado. Pero hay un escalón más, pasando esa línea innata, al que sólo se puede subir con ciertas "ayudas". ¿Se les puede llamar Doping? La respuesta es SI. Entendiendo por este conjunto a todos aquellos medicamentos (no drogas) que te aportan ese nivel y esa forma de explotar tu cuerpo hasta límites inimaginables.

A diario escuchamos referencias a este tema en televisión, prensa, radio, conversaciones, etc. pero, ¿debemos culpar únicamente al deportista? Una persona ajena al mundillo tendría un SI claro por respuesta, pero… reflexionemos: en un mundo como el ciclismo que puede mover innumerables sumas de dinero en determinados momentos del año no es fácil creer que dependa todo de los 200 corredores que compiten.

Empecemos por los organizadores de las carreras, aquellos que "mueven" el tema desde lo más alto. Está claro que con todos los acuerdos publicitarios y políticos que les acompañan, sería inviable organizar una carrera internacional sin dar el mejor de los espectáculos. Y como ejemplo estaría el inscribir a un corredor que te haga la mejor marca mundial en la ascensión a Alpe D´Huez (Marco Pantani, Tour 1997, ¿suficiente espectáculo?) Relacionado, como no, todo el conjunto del turismo y personas totalmente ajenas al deporte, pero que buscan siempre la distinción y el negocio.

En segundo lugar, podríamos mencionar a los patrocinadores de equipos. Personas que invierten en una publicidad diferente y que buscan siempre el máximo beneficio con el apoyo al deporte. Beneficios de mano de medios de comunicación, premios, distinciones… y un gran número de referentes a la propia "marca". Sin embargo, ¿son todas las estrategias morales? Otro ejemplo: después de acompañar al ciclismo durante varios años, el equipo Liberty Seguros-Würth recibió un teórico batacazo en noviembre de 2005. Su máximo líder, Roberto Heras, dio positivo por Eritropoietina (EPO) en la Vuelta a España de ese mismo año. Sin embargo, tras una temporada de innumerables éxitos en el calendario ciclista internacional donde la empresa se expandió y amplió sus negocios, fue con esta noticia de Doping cuando aumentó sus ventas en un 90%. ¿No mereció la pena?

En tercer lugar todo el conjunto de personal que forma un equipo ciclista no podría faltar. Hablamos de directores, managers, representantes, mecánicos, auxiliares y… médicos. Un gran número de personas con un único logro: cumplir los objetivos marcados por los patrocinadores. Y por último, el corredor, persona rodeada por todos estos factores y que, como otro, únicamente hace su trabajo.

Es decir, si queremos relacionar todos los grupos ya comentados, sería como: Los organizadores de las carreras hablan con políticos y empresas para trazar el mejor de los recorridos. Para ello invitan a los mejores equipos patrocinados por las más grandes empresas. Estos patrocinadores exigen a sus directores de equipo el mejor de los rendimientos. Son los directores los que llaman a los mecánicos para que no haya ni un error, a los auxiliares para que no se les escape nada, a los corredores para que no fallen y como no… a los médicos para que, como sea, hagan que el ciclista lo de todo. ¿No es demasiada gente con demasiados objetivos?

No hay que ser muy experto en el tema para entender por qué el Doping interviene en todo este conjunto, pues es ese mínimo margen de "trampa" con el que se puede jugar para alcanzar el mayor de los éxitos. Y la pregunta clave es, ¿consideramos al deportista, en este caso ciclista, como la víctima de todo este asunto? Sin duda, NO, porque todo tiene relación.

Además, analizando todo el conjunto del deporte en general, es en ciclismo donde existe mayor persecución. Es decir, un ciclista profesional de primer aõo sin despuntar en el mundillo puede pasar fácilmente 5 controles de sangre y 7 de orina a lo largo de la temporada. En cambio, sólo el 40% de los atletas del Campeonato del Mundo de Atletismo se sometieron a un control… ¿Acaso no tiene gran relevancia el dinero? Es por ello, que el Doping tenga muchísimo que ver en deportes en los que la suerte no es tan protagonista como en ciclismo. Y resaltar como no, la unión y el silencio que existe en muchos otros donde el factor económico es envidiable. Por ejemplo, en tenis "pita" un jugador y está 3 meses sin aparecer porque "le duele un codo" o en fútbol, donde se avisa con una semana de antelación el listado de los jugadores que pasarán control.

Volviendo al encabezado del artículo, enfocaré mi humilde historia. Hasta la época amateur, todo es felicidad en los deportes, pues no son necesarias tantas horas de entrenamiento y realmente lo haces porque disfrutas a tope con algo que nadie hace y en lo que crees ciegamente. Sin embargo, el paso a la categoría Élite- Sub23 trae consigo una serie de pequeñeces a las que uno no encuentra explicación. No te puedes explicar cómo un corredor claramente inferior a ti gana una carrera de 150kms en la que aguantas 40kms, ver a otro ciclista ganar 20 carreras en la temporada y no dar el salto a la categoría Profesional, la retirada de un corredor siendo el líder absoluto por un simple resfriado, observar rendimientos inimaginables, etc. Un sinfín de preguntas a las que no encuentras ninguna lógica. Y es entonces cuando decides enterarte de la verdadera historia de un deporte en el que creías ciegamente y al que habías dedicado la mayor parte de tu tiempo. Preguntas, y la respuesta que obtienes es similar a la primera película de la saga Matrix: ¿Quieres llegar al fondo del asunto? Escoge la pastilla roja. O en cambio, ¿prefieres levantarte mañana creyendo que todo es como te lo pintan? Escoge la azul. Yo, elegí la pastilla roja.

Alguien te explica cómo funciona el mundillo, y lo ves desde otro punto de vista en el que todo encaja con mucha más lógica. Entiendes la actitud hipócrita de la Unión Ciclista Interncional (UCI) formada por políticos y directivos desconocedores del ciclismo, la hipocresía de directores de equipo, managers y médicos y lo sencillo que es hundir a un deportista por un fallo cometido por otra persona.

Por otro lado, resumiendo el tema médico en general, y motivo del artículo, se podría dividir el pelotón ciclista Amateur en dos bloques. El primero, constituido por los corredores que no cruzan la puerta del Doping, y que únicamente consumen medicamentos básicos como Hierro, Ácido Fólico, Vitaminas B1,B6 y B12, proteÍna bÁsica, L-Arginina… que permiten no caer en una anemia ni un desfallecimiento con el paso de los entrenamientos. Y el segundo, el escalón que le falta a uno para llegar a rendir lo inesperado. Hablamos de Hormona de crecimiento, Corticoides, Eritropoietina (EPO), recuperantes, Cortisona… todo acompaÑado de un incremento de la medicina básica y el seguimiento de médicos, preparadores o exciclistas. Sin centrarnos en el mundillo profesional, donde toma importancia el amplio campo de las transfusiones, dificilísimo de captar por los controles antidoping y pensados para que el ciclista rinda con su "propia" sangre al máximo nivel.

Sin embargo, un apunte debe quedar claro. Toda esta medicina añadida no hace milagros propios, es decir, la base de un ciclista está formada por 5 puntos: entrenamiento continuo, cuidado de la alimentación, suerte y conocimiento de las carreras, un mínimo de cualidades innatas y, como es lógico, medicina. El problema es que hay deportes y deportes, siendo el ciclismo uno de los más sacrificados en el que se somete al deportista a límites insospechados de esfuerzo. Por ello, el que la base del Doping tenga mayor influencia que en otros campos del deporte donde no es tan relevante y eficiente como en el ciclismo.

¿Soluciones? Es imposible. Ya por naturaleza el hombre en general busca la trampa para conseguir sus objetivos, y no sólo en el mundo del deporte, sino en la sociedad en general. El universo de las drogas est´ cada vez más infiltrado en los jóvenes con el paso de los años. Por tanto, si uno mismo consume sustancias sólo por diversión, ¿es tan impensable que un deportista se medique para alcanzar mejores contratos económicos, fama, respeto y todos los beneficios que aporta el ciclismo? Seamos realistas, la carrera profesional de un ciclista o un deportista en general tiene tanta duración como una estrella fugaz, y si en ese corto periodo de tiempo uno puede mejorar su vida, pocos son capaces de no hacerlo. Planteemos el tema como una gran "bola" de personas que obtienen beneficios unos de otros, pero que sin embargo, con un "positivo" sólo sale perjudicado una de ellas: el ciclista. Pero lo cierto, es que el trabajar desde la base podría ayudar a mejorar esta situación. Hablaríamos de un vuelco en general, en cuestión de más controles antidoping sorpresa en todo el calendario nacional, la exclusión de ciclistas mayores de 24 años en categorías Amateur, un seguimiento analítico más exhaustivo… y un sinfín de medidas que de forma global podrían impedir que la situación actual aumente.

Por tanto, sólo nos queda como opción hacer conciencia de la situación y evitar así que desaparezcan equipos, corredores y gente que antiguamente apostaba por una ilusión y debido a tantos factores negativos sólo han podido tirar la toalla. Hacer conciencia todos, tanto médicos, directores de equipo, managers, patrocinadores, medios de comunicación, aficionados, etc, como el propio ciclista, e intentar aspirar al buen sentido del deporte en general. Fomentarlo desde la base e inculcar valores a los más jóvenes para que este grifo se cierre de una vez por todas.




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